sábado, 3 de abril de 2010

CRITICA: CRIATURA DE LA NOCHE

Director: Tomas Alfredson
Año: 2008
País: Suecia
Género: Drama/Terror
Interpretes: Kåre Hedebrant, Lina Leandersson, Per Ragnar, Henrik Dahl y Karin Bergquist

Esta película fue estrenada el año pasado en varios países y ya la había visto, pero me dio una gran sorpresa que recién llegara a las salas peruanas, pensé que nunca se estrenaría al igual que "El Secreto de Sus Ojos", pero ya esta acá y hay que analizarla, la historia gira entorno a Oskar (Kåre Hedebrant), un niño tímido de 12 años, aterrorizado por sus compañeros de escuela, se hace amigo de Eli (Lina Leandersson), una misteriosa vecina, cuya llegada coincide con una serie de misteriosas muertes. A pesar de que el niño piensa que ella es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo.

A diferencia de la mayoría de productos creados para consumo adolescente sobre cintas de vampiros caso “Crepúsculo”, la película de Tomas Alfredson huye de cualquier efectismo barato. Como la nieve que cae a lo largo del metraje, esta pequeña joya va cuajando poco a poco, capa sobre capa. No hay aquí excesivos efectos especiales ni demasiada sangre. Tampoco hay posturitas de revista de modas o “look” de videoclip.

En este reino de la sugerencia en el que nos sumerge la cinta, hay que destacar un elemento casi olvidado por el cine de hoy: el denominado fuera de campo. Consecuente con la idea de que es mejor insinuar que mostrar, Alfredson nos escatima información e imágenes. Eso provoca que el espectador imagine lo que puede estar sucediendo más allá de lo que observa en pantalla. Digamos que, por utilizar un símil, "Criatura de la Noche" dejaría a un lado el exhibicionismo de la pornografía para abrazar la sutilidad del erotismo. En este sentido es especialmente magistral la utilización del fuera de campo en uno de los momentos cumbre de la película: cuando uno de los protagonistas se encarga de ajustar cuentas con los enemigos de Oskar.



Dejando de un lado los elementos estrictamente cinematográficos, y centrándonos en el apartado más humano del filme, Déjame entrar consigue reflejar perfectamente el terrible sentimiento de saberse diferente y la grata experiencia que supone encontrar a alguien que te comprenda. Todo ello sin recurrir a discursos explicativos y diálogos de más. Alfredson, que en más de una ocasión parece desaparecer como director, deja divismos de cineasta exhibicionista para centrarse en dar verosimilitud a lo que está contando. No hay, por tanto, planos que llamen especialmente la atención ni movimientos de cámara más allá de los necesarios.

Por el contrario, y a diferencia de muchos realizadores actuales, Alfredson se revela como un magistral director de actores. El ejemplo más claro lo tenemos en las interpretaciones de los dos protagonistas. Kåre Hedebrant borda su papel de niño apocado, mientras que Lina Leandersson logra con su espléndida actuación al reflejar la terrible dicotomía de un personaje que es joven por fuera, aunque viejo por dentro. Su arma para conseguir impactar al espectador es algo muy simple y muy complicado a la vez: una penetrante mirada.

Aunque podría seguir hablando durante mucho tiempo sobre esta obra maestra, que para mi es una de las mejores cintas sobre vampiros, creo que lo mejor que puedo hacer es recomendarles que vayan a verla. Hagan un hueco en su menú de blockbusters para saborear una muestra de gran cine europeo. No lo lamentarán. Aquí el trailer.

"Un cuento de hadas glacial, delicado, atormentado y poético"


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